En el vago trasfondo de nuestra mente, sabemos lo que deberíamos hacer, pero, sin saber por qué, nos es imposible empezar. Esperamos en todo momento romper el hechizo, pero se mantiene, latido tras latido, y flotamos con él William James
Una lucha contra la inercia
Es probable que alguna vez te hayas encontrado en la situación que describe William James: esperando iniciar algo importante, pero sin poder dar el primer paso. Los días, semanas y años pasan, y seguimos aplazando decisiones que podrían cambiar nuestras vidas.
El curso de inglés que quedó inconcluso, la guitarra española colgada en la pared desde hace meses, la dieta que siempre empieza el “lunes próximo”, o las promesas de iniciar un plan de ejercicio que nunca llegan a cumplirse. Postergamos sin darnos cuenta, atrapados en un círculo vicioso.
“El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al cambiar sus actitudes.”
—William James
¿Por qué postergamos decisiones importantes? En muchos casos, no comprendemos las razones detrás de esta inercia. Identificar esas causas es el primer paso para romper el ciclo de la postergación y avanzar hacia el cambio. A continuación, exploraremos algunas de las principales razones que dificultan iniciar un programa de adelgazamiento.
1. Esperar que la motivación aparezca súbitamente
La creencia de que necesitamos estar motivados para empezar cualquier tarea es un error común. Esperar pasivamente a que la motivación aparezca puede convertirse en un obstáculo insalvable, porque, en muchos casos, esta nunca llega de manera espontánea.
La solución es cambiar el enfoque: en lugar de esperar a estar motivados para actuar, debemos empezar a actuar. La acción genera una cadena de reacciones positivas en nuestro cuerpo y mente que pueden llevarnos a sentirnos más motivados. El esquema sería el siguiente:
Acción → Motivación → Más acción.
Como decía Picasso: “La inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando.”
La motivación es algo que puedes provocar mediante el movimiento. Por eso, si no sientes ganas, actúa de todos modos; el impulso llegará mientras avanzas.
2. Pensar en el éxito solo como un “resultado” y no como un “proceso”
“El único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo es en el diccionario.”
La cultura de lo inmediato nos hace creer que podemos alcanzar nuestras metas sin esfuerzo ni sacrificio. Sin embargo, el éxito genuino requiere constancia, capacidad para soportar momentos difíciles y entusiasmo para superar los contratiempos.
Si deseas adelgazar, necesitas aceptar que el camino puede ser difícil y que el esfuerzo es indispensable. La persona que cree que no deberían esforzarse enfrenta una actitud neurótica que la aleja del cambio. Como decía Karen Horney:
“El neurótico cree que es único y especial, que no debería tener que enfrentarse a los mismos problemas que el resto de la humanidad. Cuando descubre que la vida no es tan fácil como esperaba, se frustra y abandona.”
El éxito está intrínsecamente ligado al trabajo. ¡Punto!
3. No prepararse para el fracaso
El camino hacia cualquier meta nunca es lineal; está lleno de altibajos, retrocesos y obstáculos. Prepararse para los fracasos no significa esperarlos pasivamente, sino entender que forman parte del proceso y que contienen información valiosa para aprender y mejorar.
Un fracaso no te define como persona; es simplemente un resultado que te señala qué ajustar para seguir adelante. Cambiar esta perspectiva es fundamental para mantenerte en el camino hacia el éxito. Como los niños que caen más de mil veces antes de aprender a caminar, cada caída debe verse como una lección, no como un motivo para rendirse.
4. Perfeccionismo: el enemigo del cambio
Ponerse metas excesivamente altas puede ser contraproducente. Cuando alguien aspira a alcanzar un “peso ideal” irreal, como los estándares de las revistas de moda, cualquier progreso parecerá insuficiente.
Por ejemplo, si una persona desea perder 20 kg, pero solo logra bajar 8 kg, puede sentir que ha fracasado, aunque ese progreso sea significativo. En MY PLAN promovemos metas razonables, no ideales inalcanzables.
5. Falta de recompensas
El cambio necesita motivadores claros. Si no encuentras satisfacción personal ni reconoces tus logros, será difícil mantener el esfuerzo. Tanto las recompensas externas como el orgullo interno son fundamentales para evitar caer en la postergación.
6. Agresividad pasiva: intenciones ocultas
Algunas personas postergan inconscientemente el cambio como una forma de expresar descontento o agresividad hacia otros. Por ejemplo, un esposo que insiste en que su pareja baje de peso puede provocar resistencia pasiva. Esta conducta no es siempre intencionada, pero puede sabotear el proceso.
7. Ganancias secundarias: beneficios ocultos de la obesidad
La obesidad puede proporcionar beneficios psicológicos ocultos, como:
- Evitar relaciones: Una persona tímida puede usar su peso como excusa para no establecer vínculos románticos.
- Castigar a otros: Al mantener el sobrepeso, algunos pueden expresar enojo hacia sus padres u otras figuras de autoridad.
- Evitar responsabilidades: “No puedo hacerlo porque mi peso me limita” es una forma de evitar compromisos o desafíos.
- Recibir atención: En algunos casos, el sobrepeso puede generar cuidado y atención de los demás, lo que refuerza este estado.
Reconocer estas ganancias secundarias es vital para superar las barreras psicológicas que dificultan el cambio.
8. Porque, sencillamente, no quieren adelgazar
Aunque parezca simple, una causa común es la falta de voluntad genuina para adelgazar. Decidir no cambiar es válido y merece respeto, siempre que sea una decisión consciente y no una excusa para evitar el esfuerzo.
9. No saber cómo cambiar
Muchas personas desean adelgazar, pero no tienen claro por dónde empezar. Esto genera una sensación de impotencia que perpetúa la inacción. En MY PLAN, proporcionamos herramientas prácticas y conocimientos claros para iniciar el cambio de manera efectiva.
Conclusión
Postergar decisiones importantes, como iniciar un plan de adelgazamiento, suele estar vinculado a creencias erróneas, miedos y beneficios ocultos. El éxito requiere:
- Acción: No esperes motivación, empieza a moverte.
- Aceptación del proceso: El éxito no es un resultado inmediato, sino un esfuerzo constante.
- Preparación para el fracaso: Aprende de los obstáculos en lugar de rendirte.
- Autoconocimiento: Identifica las razones emocionales y psicológicas que te impiden avanzar.
En MY PLAN, te ayudamos a entender que el cambio comienza en tu mente y se construye con pasos firmes. El momento para empezar nunca será perfecto, pero lo importante es dar el primer paso y seguir avanzando. Recuerda: el cambio es un proceso, no un destino.